Es un sitio muy entretenido, lleno de gente de todo tipo y nacionalidades que mueren por conocer uno de los bares más antiguos y bien montados de la ciudad. Sus paredes y rincones lucen con orgullo los recuerdos autografiados de “todo el mundo” (Desde Marlon Brando hasta Pelé, pasando por Ava Gadner) y lo mejor de todo: tiene un excelente grupo de soneros animando la fiesta durante todo el tiempo que permanece abierto; por lo tanto la diversión está asegurada, sobe todo después del 4to o 5to mojito.
Yo sólo me tomo uno y salgo con la sensación de no haber conseguido aun el mejor mojito criollo de La Habana. Seguiré buscando.
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