Al subir al vagón, una de las típicas leyendas de Paris me recibe. Es uno de los famosos artistas espontáneos, que suben a los vagones del metro o se instalan en alguna estación, con la esperanza de ser descubiertos y vivir la gran suerte o sencillamente, ganarse unas monedas para aguantar la vida. Uno de ellos es mi compañía en el metro de hoy. Toca el acordeón con bastante eficiencia, diría yo que no se nada de eso, y me regala una canción que realmente me gusta; es más, que me gusta mucho: My Way. Me parece todo, menos una coincidencia. Si hay algo que estoy haciendo es recorriendo mundo My Way. Tarareando la letra que me se casi completa, llego a la parada del Arco de Triunfo.
Voy con una misión histórica, además.
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